Tiempos de Covid-19: Los primeros aprendizajes para el mundo del trabajo

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Esta crisis aún no está superada, por lo que cada día nos ofrece una oportunidad de recoger un nuevo aprendizaje. Hoy, como nunca, debemos capitalizar tanto los errores como los aciertos en las organizaciones.

Quienes analizamos el ámbito empresarial tenemos muy claro que el cambio vertiginoso es una característica de los nuevos tiempos. Sin embargo, la pandemia viral que hemos sufrido ha venido a demostrarnos lo que en verdad significa vertiginoso: vértigo.

Prácticamente, de un día para otro, el enemigo invisible que es el Covid-19 nos obligó a transformar de manera radical nuestra higiene, nuestras prácticas de socialización y consumo, y, desde luego, nuestra forma de trabajar.

El fin de esta crisis aún no tiene fecha, pero hay quienes sostienen que la vida no volverá a ser la misma. En todo caso, lo cierto es que ya hay una serie de aprendizajes que nuestras empresas bien harán en recuperar y asimilar. Así vemos las lecciones de negocio:

» Siempre puede ocurrir lo inesperado. De acuerdo con una encuesta del Foro Económico Mundial, el año pasado, menos del 10% de los líderes empresariales de países del G20 y la OCDE consideraba el brote de una enfermedad infecciosa como un riesgo global inminente.

» Somos más innovadores de lo que creíamos. Empresas de todos tamaños y perfiles han logrado adaptarse, no sin tropiezos, a una nueva manera de operar. Algunas han tenido que imaginar maneras de disminuir el impacto en salud pública y tanto trabajadores como clientes y consumidores nos hemos adaptado a ellas más temprano que tarde.

» Estamos inclinados más que nunca a la colaboración. Desde la plataforma Covid Action diseñada por el Foro Económico Mundial para organizar las colaboraciones entre empresas, gobiernos y organismos internacionales, hasta los fabricantes de autos que producen respiradores para cumplir con la demanda, muchas organizaciones han descubierto que pueden, saben y quieren trabajar en equipo.

» La comunicación clara, oportuna y solidaria es indispensable. La incertidumbre y el miedo matan la productividad, mientras que tener “una sola fuente de la verdad” permite centrarse en el trabajo, más que en el caos.

» El bienestar físico, emocional, financiero y social de los empleados es prioritario. Las políticas y procedimientos deben ser claros para reducir la ansiedad y fortalecer la confianza.

» El trabajo a distancia funciona. Listos o no, muchas personas fueron enviadas a sus casas a realizar trabajos de todo tipo. Algunos experimentaron una dura curva de aprendizaje, mientras que otros –empleados y empleadores– están descubriendo que prefieren esta opción.

» Todos nos estamos ajustando, se vale hacer preguntas. Si hay dudas sobre la situación que enfrentan clientes, proveedores o contratistas, lo apropiado es preguntar de manera sensible, empática y amable: todo pudo haber cambiado desde la última vez.

» No postergar los nuevos negocios. No es momento para dejar las nuevas ideas para después. De hecho, el clima es propicio para quienes piensan diferente. Y hay una gran necesidad de creer que los negocios continúan.

» La respuesta a una crisis se refleja en la reputación pública de una empresa. La crisis obliga a tomar decisiones difíciles. Optar por el camino fácil de privilegiar las ganancias por encima de los empleados puede funcionar a corto plazo, pero habrá consecuencias. Lo recomendable es diseñar soluciones éticas y responsables.

» Las crisis definen a las y los líderes. Un líder transparente, flexible y empático no solo tranquiliza a sus empleados, sino que les inyecta inspiración y energía. Ofrecer un rumbo claro, aceptar retroalimentación y mantenerse atento a las ideas y prácticas emergentes, le permitirán sortear la tormenta.

» Hay rezago en la actualización de habilidades. Es momento de ponerse al día para que los empleados cuenten con las capacidades que la organización requerirá tarde o temprano.

Esta crisis aún no está superada, por lo que cada día nos ofrece una oportunidad de recoger un nuevo aprendizaje, ya sea positivo o negativo. Es tarea de todos recuperar esas experiencias para estar en condiciones de hacerle frente a un futuro que insiste en adelantarse.

El Covid-19 nos ha instalado en un nuevo estado de normalidad vinculado a la importancia de la vigilancia sanitaria y epidemiológica. De pronto, redescubrimos que somos seres humanos, biológicamente homínidos, susceptibles de ser atacados por agentes virales o bacterianos, enfrentándonos con la fragilidad de nuestra existencia. No hacen falta enfermedades sofisticadas, una gripa es suficiente para acabar con cientos de miles.

Aprendimos como sociedad y empresariado, que para sortear las situaciones críticas debemos saber armar rápidamente equipos de trabajo que sepan analizar la información con toda agilidad y eficacia; asimismo, que a gran velocidad elaboren pronósticos y, desde luego, tengan el aplomo para tomar decisiones que pudieran influir drásticamente en el negocio y su fuerza de trabajo.

*El autor es Director Ejecutivo de la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos (Amedirh).